Fin de año

De muertos
De fotos digitales
De viejas amistades
De viejas palabras
De no ver
De inventar
De no saber
De pensar
De pensar
De pensar
De pensar
De ningún triunfo
De agotamiento
De canciones
De madera
De los últimos gatos
De mirar la vereda
Del auto que falta
De lo que vendrá
De los labios
De las palabras exactas
De tu rechazo
Que está próximo

Diciembre de 2004

Haikus

1
Cuando tus ojos
sepan cuánto te amé,
¿Sabrán a mar?

2
El incesante
murmullo de tus ojos
cuando no estás.

3
Sweet little glance:
I saw you into the crowd
of my illusions.

4
Ya no hay sur,
la pobre sudestada
está perdida.

5
Los mediocres
construyen en sus almas
templos de odio.

6
En esta cárcel
se obliga al preso
a ser libre.

7
En la arena
quedaron mis lágrimas,
quieren ser lluvia.

8
Preferís amar
a tu célibe rencor
en vez de a mí.

9
He llegado a
ser alguien en la vida,
pero no sé quién.

10
Seres oscuros
crearon esta fiesta,
nos hacen bailar.

11
Todo mi amor
se fue contigo, en tu
espalda muda.

12
Al alba caminé
y tu “no” me seguía
como un perro.

13
El amanecer
nos dirá si somos dos
perros o gatos.

14
Es el alma de
la fiesta, pero es un
alma en pena.

15
El cuerpo obró
de forma que la mente
fue exonerada.

16
Nos amaremos
el día que vuelvas de
tu ciego viaje.

17
En mi brújula
estás al sur, por eso
no te encuentro.

18
Teníamos piel,
teníamos el cielo.
Hoy, huesos fríos.

19
Hay, sin embargo,
algo que no dijiste:
“Pensé en vos”.

20
No hay mal que por
bien no venga, ni bien que
por mal no vuelva.

21
Una estrella
resiste la aurora,
será vencida.

22
Jardín sonoro,
hay vida en sus noches.
Al alba calla.

23
Esta higuera
ya no dará sus frutos,
sólo recuerdos.

24
Pido al viento
que se lleve congojas,
“Son tuyas, lo siento”.

25
Toma mi mano,
cuando sea verano
estará fría.

26
Una música
pide ser escuchada
sólo de noche.

27
Flores de noche
cazan tiernos colores.
Tus sueños aúllan.

28
¿Dejaré huellas?
“No”, responde una voz,
“Sigue tu marcha”.

29
Sillas rodean
como hienas heladas
la mesa pascual.

30
Nubes rosadas
me traen las mejillas
que nunca besé.

Llovió en la noche

Llovió en la noche,
porque el día fue de mis lágrimas
y mi alma, desalmada.

Llovió en la noche,
porque el alba fue estoica
y el ocaso titubeaba.

Llovió en la noche,
para evitar colores
y ser sólo agua.

Escribió al fin la noche,
con tinta negra
y pluma blanda.

La lluvia se detuvo,
también en la noche.
Volverá.
Pero será otra,
como la última palabra
que escuché de tu boca

Placebo

Algo.

Sólo por escribir algo
con forma de letras
que agite la quietud
que sea real.

Que no haya blanco
que no haya espera
que no haya angustia
que no sea eterna.

Algo por el estilo
algo desesperado
algo de mí
algo idiota.

Algo.

Que juegue a ser palabra
que justifique la noche
que no me deje solo
con tu recuerdo.

Suburbios

Vivo en tus afueras, tus suburbios,
rondo tus calles abandonadas,
camino por las veredas de tu olvido.

Me aferro a rejas herrumbradas
de vacío, de pena, de hastío.

Esta tierra es tan triste y escasa
que hasta el cielo fue perdido

Yo soy este páramo
de viento, miel y caliza,
de deseos y adioses que arden,
que alguna vez reverdeció,
cuando llegaste esa tarde,
con el fulgor de tu sonrisa
y la dulce brisa de tu voz

Todo

Todos los pasos
los trayectos
los denuedos
los descansos.

Todo lo perdido, todo.

Todos los hallazgos
los cielos
los inviernos
los hartazgos.

Todo lo dicho, todo lo dado.

Todas las esperas
todas las músicas
todos los desenlaces.

Cada latido, cada latido…

Todas las noches
las ideas
las brumas
los reproches.

Y al fin llegar, al fin saber que

todos mis esfuerzos
todas mis desidias
toda mi pena
todos mis días

todo

me trajo hasta vos.

Tristeza hermosa

Amo tu cara
y la melancolía,
en tu cara.
Pero más
amo tu vitalidad despreocupada,
que quiere ocultar (y fracasa)
la tristeza hermosa,
seria y cansada,
de tu cara.

Carnaval

Pasan las comparsas
la avenida del dolor
bajo una luz naranja
un corazón predicador.

Las risas son pobres
se respiran brasas
el humo es de cobre
la miseria del Plata.

Los patios brindan
en la oscuridad magenta
de labios que lindan
con lenguas de menta.

Palmas como garras
despedazan todo goce
la música se desgarra
en una jauría de voces.

Alegrías horribles
corren desaforadas
violentas y libres
en la noche morada.

La dicha me fue negada
pienso entre la multitud
mi soledad es la finada
y mi corazón su ataúd.

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