Mi interés y activismo en la política comenzó de manera precoz: en séptimo grado de la escuela primaria fui el fundador de una suerte de centro de estudiantes, del que fui electo presidente, un hecho totalmente inusual en una escuela municipal del ciclo inicial y en un año, 1982, en que estaban prohibidos los centros de estudiantes en colegios y universidades. Si bien no hicimos política, tuvimos buenas iniciativas, como la creación de una biblioteca en la escuela, donde chicos de pocos recursos podían leer libros e historietas a los que no tenían acceso económico, dejé toda mi colección de libros de aventuras y revistas de comics en esa biblioteca que continuó después de nuestro egreso. Ya en el Colegio Nacional de Buenos Aires, formé parte de la generación que en 1984 refundó el centro de estudiantes y redactó su nuevo estatuto, en ese año escribí sobre política en la revista del centro de estudiantes Aristócratas del Saber.
En la escuela de cine del INCAA, y por iniciativa mía, se creó el primer Consejo Académico, que perdura hasta el día de hoy, un hecho importante en la historia de esa casa de estudios, que incorporó a estudiantes, docentes y graduados a la toma de decisiones en todos los aspectos de la vida académica de la escuela, fui el primer delegado estudiantil en ese Consejo. Participé en innumerables marchas y manifestaciones, desde 1983 a la fecha, conozco la política y los partidos desde adentro y, como no me representan ni ideológica ni metódicamente, en 2018 tomé la iniciativa de crear un think tank denominado Generación del 80, para luego fundar Avanzada Republicana.
Avanzada Republicana es un proyecto para la fundación de un nuevo partido político republicano y liberal clásico en la República Argentina, un partido que defienda la vida del ser humano desde su gestación, las libertades individuales y la propiedad privada, un movimiento político, social y cultural identificado con los valores occidentales, que sostenga la racionalidad de la herencia grecolatina y el pensamiento liberal, que preserve la ética de la tradición judeocristiana y reivindique al individuo libre como fin y principio de la acción de gobierno, sus consignas son: VIDA y LIBERTAD, ORDEN y PROSPERIDAD.
Entre 2022 y 2023 comencé a construir APL (Arte y Pensamiento por la Libertad), un proyecto de organización de artistas, pensadores, académicos, comunicadores, productores y técnicos culturales, con el objetivo de unir esfuerzos dispersos en pos de enfrentar y derrotar a la hegemonía global del neoprogresismo posmarxista, con especial énfeasis en lo que se ha denominado “la batalla cultural”, pero también en el terreno político, ideológico, filosófico y comunicacional. En enero de 2023 redacta y publica el Manifiesto APL, un texto de cuatro páginas en el que se sintetiza el cuadro de situación que da origen a esta organización, junto con su misión y su visión, a continuación el párrafo inicial:
“Un yugo multicolor ensombrece al mundo, el sueño de un amanecer resplandeciente para la humanidad se hizo estrellas, como el monstruo hecho de ojos que es la noche de Chesterton. En el siglo XXI la demencia manda, la ignorancia enseña, la horripilancia desfila y la indecencia gobierna. Los pies en la tierra de la siembra fructífera ahora patalean en el aire de la inútil impostación digital, la manufactura de lo que hace bien dio lugar a la declamación de lo que queda bien, lo benefactor sucumbió a lo biempensante, las luminosas invenciones pergeñadas por la ciencia ficción del siglo pasado, quedaron congeladas en la imaginación de sus creadores y el futuro se hizo presente bajo la forma de las más sombrías profecías intuidas por no menos talentosos autores de distopías.”