Música

En los 90s tuve una banda de garaje que nunca salió del garaje. En 2001 compuse mi primer tema, que fue grabado en una portaestudio de 8 canales en Miami, una bossanova pop-lounge, cantada por Rina Miranda, una muy buena artista peruana radicada en USA. Tras la grabación casera en 2004 de mi segundo tema Not in me, not in you, el primer demo en el que hice la voz principal, en 2008 grabé mi primer trabajo semi-profesional bajo el pseudónimo de Saigon A Go Go, un EP de cuatro canciones titulado Blonde Shadows, al año siguiente grabé veinte demos que llevé a Nueva York, donde finalmente compuse y produje Stingin’ Tears, en el mítico estudio Stratosphere Sound de James Iha, luego masterizado por Chris Gehringer en Sterling Sound, un tema que no estaba en esa lista, mi primera colaboración con la gran cantante británica Carlene Graham, con quien hicimos She’s Got The World un año después, grabado en Buenos Aires y Londres, canción seleccionada por la BBC en su programa BBC Music Introducing.

En los años siguientes vendrían diferentes proyectos con diferentes nombres y artistas: CERDO$, un tema anti K grabado en Ion y masterizado en Abbey Road, en pleno auge de ese régimen nefasto, un EP de cuatro temas con The Saddest Girl to Ever Hold a Martini, Sin poderte amar, un single con la cantante Aixa, y mi proyecto Indecible, con el que grabé el disco de nueve temas titulado Album Familiar, y los singles Loca y Asesina, una canción-manifiesto en contra del feminismo y del aborto, y Esperanza, dedicado a la bebé de Jujuy, ambos también lanzados con sus respectivos videos.

En 2020 compuse, produje, interpreté (voces e instrumentos), mezclé y mastericé un single titulado Héroes, con el que hice un modesto lyric video, para homenajear con mucha gratitud a los sacrificados héroes anónimos que ponen en riesgo su salud y sus vidas para proveernos de asistencia médica, seguridad, alimentos, transportes, servicios, medicamentos y todo lo que necesitamos para poder seguir viviendo. Y a los que ya no están.

En 2021 publiqué un EP de cuatro temas en la línea disco/funk/electropop (y una bossanova), llamado Tamarindo Lounge, que produje también en rol multitask: ejecutante de todos los instrumentos y programador, me hice cargo nuevamente (y a regañadientes) de todas las voces, hice las veces de arreglador y técnico (con perdón de los verdaderos técnicos) de grabación, edición, mezcla y mastering, con el que inauguré oficialmente mi home studio al que bauticé Cinta Virgen Freeware Studio porque utilizo solamente plugins de descarga gratuita en Internet. Las cuatro canciones fueron acompañadas de sus respectivos videoclips subidos a mi canal de Youtube.

En 2024 creé a LETIA, una cantante moldeada visual y sonoramente con herramientas de inteligencia artificial a partir de mis propias creaciones, por ejemplo, la voz de LETIA es un procesamiento de mi voz, las canciones son mis canciones, las que compuse, arreglé y produje yo, que ahora tendrán a otra “intérprete” que también publicará canciones inéditas, tanto en español como en inglés, también mías. Para más adelante, quizás me anime a arreglar y grabar unas composiciones instrumentales, cercanas a la música de cámara, que tengo bocetadas desde hace ya varios años, mientras espero reunir más y mejores conocimientos para darles forma de un modo profesional.

En total acredito cincuenta temas publicados hasta la fecha, todos compuestos y producidos por mí, varios de ellos llegaron al número uno de los charts en UK y Argentina de la plataforma de música independiente N1M. No busco traer a la música actual ni innovaciones formales, ni renovaciones estéticas, que están mucho más allá de mi escasa formación autodidacta y mi capacidad; no formo parte de ninguna ola, ni pretendo continuar el legado de nadie. Ahora, que ya no estoy en edad para ser novedoso, ni insolente, ni genial, tengo la libertad y la tranquilidad como para hacer simplemente canciones que me gusten cuando las componga, cuando las grabe y cuando las escuche terminadas, con letras que digan lo que me parece importante decir. Puede parecer un objetivo pedestre, pero es real, y es el que sé que puedo lograr, como el primer día que llegué a Nueva York con veinte demos y nada para perder.

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