Artes plásticas

Mi formación plástica es totalmente autodidacta. Desde muy chico tuve la suerte de tener a mi alcance los libros de arte de la biblioteca materna, que era también maternal, porque tenía esa predisposición incondicional y a toda hora, que significó para mí una fuente de inagotables hallazgos: desde la técnica híper precisa del realismo de Van Eyck a los colores alucinados de Gauguin, de los trazos sinuosos y tortuosos de Bacon a la brillantez lúdica de Jorge de la Vega.

Los planos rebatidos de los egipcios y las perspectivas aéreas de los italianos, las vehemencias de los españoles y las geometrías de los rusos, las audacias de los franceses y las excentricidades de los americanos, todos esos mundos en láminas brillosas estaban tan íntimamente arraigados en mi imaginación que, en ocasión de un concurso de manchas para niños en el club, me pareció lo más natural del mundo pintar con crayones la imagen de El parlamento de Londres de Claude Monet que yo tenía en mi cabeza y que terminó en el papel mediado sin duda por la destreza de un chico de diez años. El jurado, conformado por tres artistas plásticos traídos para la ocasión, me otorgó el tercer premio, por lo que en las paredes de la confitería terminaron expuestas las obras del siguiente modo: primer premio, un caballito de brillantina; segundo, un hada posiblemente alada; y, tercero, un “Monet”, lo cual desató una batahola entre los socios. Ya por entonces era un posmoderno, sólo que ni yo, ni los socios, ni el jurado, lo sabíamos.

En 1989, con sólo 20 años, gané mi primer premio internacional en artes plásticas: el Premio Medalla de Plata, otorgado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte, en un concurso organizado por la prestigiosa Escuela Panamericana de Arte, en el que participaron artistas de renombre mundial como Carlos Nine, Rogelio Polesello, Luis Benedit, Remo Bianchedi, Crist, Luis Zeminian. En 1991 aprobé el riguroso examen de ingreso de un mes de duración a la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación Ernesto la Cárcova, obteniendo el único 10 dado por los profesores a un alumno de esa camada en el examen de dibujo. Enfocado en mi carrera audiovisual, abandoné la plástica, que pasó a ser un esporádico terreno de entretenimiento personal.

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